Read Los Lemmings y otros by Fabián Casas Online

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Las voces que traman los relatos de Los Lemmings y otros fundan una zona en la nueva narrativa argentina: el Boedo psicodélico y callejero de fines del siglo XX, como antropología política y estética de una generación, de un mundo....

Title : Los Lemmings y otros
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ISBN : 9789871240104
Format Type : Paperback
Number of Pages : 101 Pages
Status : Available For Download
Last checked : 21 Minutes ago!

Los Lemmings y otros Reviews

  • Guillermo Macbeth
    2018-11-30 16:48

    Buen libro de cuentos. Se trata de relatos de experiencia. La infancia, la adolescencia, la juventud temprana, la vida adulta y la vejez. Ruedan fragmentos de aprendizaje que van desde la nada previa a la vida hasta la nada posterior a la muerte. Una forma de sabiduría pop, orientalista, rioplatense, opera como clave estética en la narrativa de Fabián Casas. El narrador parece un Schopenhauer argentino de finales del siglo XX. Opino que se destaca la construcción de las epifanías, esos momentos críticos del aprendizaje, esas visiones de lo terrible. No suma mucho el costumbrismo de Casas. Creo que lo pintoresco se aleja de lo universal, cierra la narración en un círculo de identidades regionales que resultan aburridas para el lector que no pertenece al mundo particular del barrio porteño de Boedo de las últimas cuatro o cinco décadas. El cuento que abre el libro, Los Lemmings, no logra en mi opinión más que una empatía lejana. Hay una invitación a la nostalgia ajena, a compartir la experiencia de una infancia interesante pero etnocéntrica. La comparación implícita del final de la infancia con la vida de esos animalitos que viven en terrenos tan hostiles como la trundra, los lemmings, resulta escalofriante. Es posible que la analogía provenga del supuesto comportamiento suicida de los lemmings, que es falsa según la investigación científica reciente. Creo que la propuesta de Casas se aproxima a esa forma de etnocentrismo que en cine propone Raúl Beceyro, sobre todo cuando elabora su visión de la estética de Juan José Saer -me parece que el cuento Casa Con Diez Pinos se refiere justamente a Saer-. Dicho de manera directa: Beceyro -el brillante cineasta santafesino que cita Roland Barthes- sostiene que se necesita ser santafesino para entender a Saer. Casas parece sugerir -contra sí mismo- que se necesita ser Casas para entender a Casas. Esta clausura implícita se opone a la apertura que explícitamente fluye en sus cuentos. De todos modos, creo que son buenos cuentos porque su fuerza literaria supera la fatalidad de su etnocentrismo. Pienso que hay dos cuentos notables en este libro: Asterix El Encargado, es uno. El Relator, es el otro. En ambos casos creo que se percibe con mayor nitidez el rugido de eso que Casas llama La Vox Extraña, una especie de imposición poética que convierte al escritor en un médium literario, en un oráculo que nos habla como lectores peregrinos. Pienso que se trata de un fenómeno estético universal que arrasa con todo costumbrismo, que aniquila cualquier clausura. Cuando esa voz enigmática se deja oír, la narración se vuelva universal. Como lo sugiere George Steiner, el lenguaje se quiebra bajo el peso de los mecanismos de la tragedia. En Asterix, El Encargado, se impone la fuerza del mal. En El Relator se impone la fuerza de la vejez como proximidad de la muerte. En síntesis, opino que este libro es un buen compilado de cuentos escritos por un buen poeta cuya voz aplasta al poeta mismo.

  • Lucas Sierra
    2018-11-13 14:58

    ¿Qué es un adulto? Alguien que comprende que la vida es un infierno y que no hay ninguna posibilidad de buen final. (43)La infancia es el territorio de los mitos. Echar los ojos atrás, en el recuerdo, es encontrarse con un territorio de posibilidades fantástica, con su remota épica convertida en imágenes veloces y una cierta felicidad anclada a la libertad del orden y a la angustia del extravío.En Los lemmings y otros se nos permitirá asomarnos al oráculo del pasado, para ver en él las señales que pudieron servir para evitar todo lo ocurrido, pero que no sólo no esquivaron sus protagonistas, sino que las abrazaron con la inocencia brillante de la eternidad joven: una eternidad sin arrugas, sin concesiones, total y verdadera, pura explosión.Se trata de diez cuentos, organizados en un cuerpo principal de relatos (ocho) y dos "Apéndices al bosque pulenta". Con ellos construye Fabián Casas un efectivo universo narrativo, entrelazando personajes de relato a relato y conservando en todos ese Boedo mítico (de la infancia) al que invita a los lectores. Son cuentos sencillos, con una forma de narrar que tiende a la oralidad -aunque no todos los narradores están en primera persona- y ofrece una panorámica de realismo absurdo: la ironía y el cinismo aparecen como herramientas a la mano de los personajes arrojados a sobrevivir en un universo de contradicciones.Sin embargo, ninguna de las dos cosas, ni la ironía ni el cinismo, están desprovistas de la inocencia infantil, de cierto halo de pureza que parece beatificar todo, incluyendo los actos terribles. Hay una honestidad bestial en esos personajes que actúan en las fronteras de la tragedia, como si en el fondo no terminaran de creer que la vida era ese sobrevivir en la angustia, como si en el fondo supieran que su felicidad es una colcha de falsos retazos, pero es la única posible.Los lemmings, relato que da el título al libro, abre con una de las frases más inesperadas que he leído al comenzar un cuento, justo después de un epígrafe de Schopenhauer: "La dictadura fue la música disco" (13). Luego empieza el recuento de las aventuras de la infancia, de los amigos niños, del congelamiento del amor. Poco a poco, porque el recuento continúa en otros relatos, vamos descubriendo que el mundo de los personajes es una parcela en riesgo: los narradores, al describir los lienzos de la infancia, anticipan en su forma de narrar las grietas que saben luego van a aparecer, las quemaduras que destruirán, irremediablemente, trozos enteros de tela.Se trata de una selección de relatos sobre lo perdido, lo irrecuperable, lo que engulló el pasado y no va a ser nunca de nuevo, nunca más, nunca lo mismo. La mitificación de la infancia, el postularla como escenario donde todo era más sencillo: el amor un temblor indefinido e inalcanzable, la amistad un lazo indestructible, el barrio un escenario donde explorar los límites del mundo. En alguna parte, uno de los narradores dice: "Ya está, ya lo escribí" (49), y sabemos que cada relato es eso, en el fondo, que su voz declara lo que los demás narradores también declaran: éste es un libro escrito para ocultar una frase, una sola, donde todo se vuelca. Toda la nostalgia. Toda la tristeza.El estilo de Casas se deja leer rápido, haciendo las pausas necesarias para tomar aire entre evento y evento. Su capacidad de incluir elementos de la cultura popular a la narración brinda a ésta una frescura ligera que contribuye al momento de distraer al lector, justo antes de caerle por la espalda con la artillería pesada.De los diez cuentos: Los lemmings, Cuatro fantásticos El bosque pulenta y Charla con el japonés Uzu, inventor del Boedismo Zen son excepcionales vueltas de la memoria a una adolescencia soberana en sus deseos y caprichos, y se ven complementados por los dos relatos pertenecientes a la parte de "Apéndices": M.D. divaga sobre un trastorno y El día que lo vieron en la tele. Asterix, el encargado y La mortificación ordinaria son pequeños relatos de serie negra al estilo latinoamericano: en realidad nada se resuelve y el misterio debajo del misterio es otro, que habla de soledad e impunidad constantes. Casa con diez pinos es un texto metaliterario, paródico, sobre el papel de la literatura, de la poesía, o sobre sus definiciones. El relator es tierno, insoportablemente cursi, deliciosamente bello.Fue mi primera aproximación a la obra de Fabián Casas. Me alegra estar descubriendo buenos cuentistas contemporáneos. Espero esta racha de buenas lecturas se mantenga, y poder, pronto, leer algo más del autor (aunque respeto, y comprendo, su decisión de apartarse de la literatura para dedicarse al karate).

  • paul
    2018-12-07 10:46

    Se encuentra en esta edición dos apéndices relacionados al cuento El bosque pulenta que había leído en la edición de Eloisa Cartonera. Son una joya complementaria abriendo un camino a profundizar en la voz narrativa de Casas. Ese autor, se dice varios, representa la voz de una generación. De mi entender, solo conozco una referencia a esta generación nombrada académicamente desde la UC Berkeley como la Generación Cráter. Me quiero meter más en ese cráter si existe. Me quiero empapar en las aguas de ese cráter, como si fuera un espeleólogo con linterna, estudiando las letras y tonos hechos musgo fluorescente. Pero bueno, me imagino que tendría que tomarme el 92 desde mi trabajo hacia plaza flores, o el 132 hacia bajo flores para encontrarme con las zonas de estos cuentos. Quiero ser parte de esta banda que se junta en Maza y Estados Unidos; bastaría en ser el observador en frente atendiendo un kiosco. Los cuentos son antropológicos de los barrios porteños, específicamente Boedo a Flores- con escapadas a Barracas, San Nicolás, San Telmo, y Caballito. Trasfondos de rock argentino, sobre todo su espíritu y poesía, explícitamente referidos en el título Casa de diez Pinos. Los juegos de fútbol en los baldíos donde hoy se encuentra torres o locales usurpando los espacios, añoso sagrados. Mi cuento preferido son dos. El Relatador y El bosque pulenta (incluyendo los apéndices ya mencionados). El relatador resulta en un cuento equilibrado, un cuento zen con unos personajes angélicos. El portero lleva un aureola y bendice la vereda con su manguera cada mañana. Ahora en camino a devolver esa edición a la biblioteca, pienso en cómo comprar la nueva edición sacada por Emecé con arte en la tapa de Santiago Motorizado. ¿Lo compro o no? Ya me lo compré realmente, y no me calmarán los nervios sin complementar con una copia impresa.

  • Matias Vigano
    2018-11-22 13:35

    Un libro de cuentos excepcional, se nota el trabajo de poeta en cada uno de ellos, cómo cada palabra está pensada en su individualidad y la totalidad del texto. Un libro de iniciación, los primeros pasos de un escritor que sin duda quedará marcado (si es que ya no lo está) como uno de los grandes de la Argentina.

  • Eric
    2018-12-09 14:50

    Los cuentos de Casas tienen algo que ni idea qué es, se leen de un saque, a veces son medio ingenuos, pero siempre logran algo.

  • Pedro
    2018-12-08 10:58

    A veces me hago con libros basándome tan solo en mi propia intuición. Un título, la portada o la sinopsis. Sé que tengo un poder y a veces acierto. Descubro autores y me reconforta. Pero no siempre sucede esto. Tener un poder no equivale a la perfección. Los Lemmings y otros relatos me ganaron por el título. Ando ávido de leer los avances del mundo de los videojuegos en la literatura y con ese título no me hice más preguntas. E-R-R-O-R. El título del que parece que es el relato principal, al igual que algún otro empleado en otros relatos (Asterix, por ejemplo) son empleados más como un guiño o un uso metafórico que de contenido. Resumiendo: que de Lemmings en las páginas de Fabián Casas no he encontrado nada. Ahora bien, la adquisición del título sí que me ha supuesto otras cosas. Al menos estos relatos, dan pie al autor para trasportarnos a una infancia, tal vez real, tal vez simulada, que al fin y cabo en esencia es como todas las infancias. Casas emplea una terminología muy de barrio porteño. No es lo que esperaba pero algo me ha aportado.

  • Liz Carol
    2018-12-02 10:46

    Recopilar recuerdos, ademas de ordenarlos y ponerlos a exposición de todos los lectores sin que ningún protagonista quede mal parado es una labor extraordinaria. Casas hace que cada uno de sus lectores en Los Lemmings quiera adoptar a alguno de sus protagonistas.

  • Sebastian Uribe
    2018-12-04 17:42

    Buen libro de relatos de este autor argentino.

  • Francisco del Amo
    2018-12-05 10:50

    Casas es re pulenta!